Cómo comprobar el embrague de un coche de segunda mano

Comprobar el embrague antes de comprar un coche de segunda mano te ahorra una de las facturas más caras del taller, porque repararlo no es barato y en coches con volante bimasa la cifra se dispara todavía más.

El problema es que su desgaste no se ve a simple vista, así que por fuera el coche puede estar impecable y, aun así, llevar un embrague al límite que el vendedor jura que va perfecto. Aquí te enseñamos a detectarlo tú mismo, con señales que notas al conducir y un par de pruebas sencillas que puedes hacer en la propia prueba de carretera, antes de cerrar la compra.

Señales de que el embrague está gastado

Hay síntomas que se notan al arrancar y al conducir, y aprender a reconocerlos te da una ventaja doble. Por un lado evitas comprar un coche con una avería escondida. Por otro, si el coche da alguna de estas señales, tienes un argumento sólido para negociar el precio a la baja.

Cambiar el embrague no es ninguna broma, ya que un kit completo suele costar entre 800 y 1.200 € con mano de obra incluida, y en coches modernos con volante bimasa, sobre todo diésel, la factura puede llegar a rondar los 2.000 €.

El motor sube de vueltas pero el coche no acelera

Aceleras, las revoluciones suben con ganas y el coche, en cambio, no responde con la misma alegría. A esto se le llama que el embrague patina, y es la señal más clara de un embrague gastado. Pasa cuando el disco ya no agarra bien contra el volante motor, así que el motor gira pero no consigue empujar las ruedas.

Se nota especialmente en marchas largas y en cuestas, donde el coche pide fuerza y no la encuentra. Esta es de las señales que sí deben preocuparte, porque un embrague que patina está pidiendo cambio a corto plazo y rara vez se arregla con un ajuste sencillo.

Huele a quemado al conducir

Un olor fuerte, parecido al de unos frenos recalentados, que aparece al subir una pendiente o tras una arrancada exigente. Suele venir del disco del embrague rozando más de la cuenta.

Si lo notas en una prueba de conducción normal, sin haber forzado el coche, es mala señal. El disco de embrague empieza a oler a partir de cierta temperatura de rozamiento, así que ese olor en marcha suave es señal de que el material de fricción ya trabaja al límite.

El pedal está duro o tiene un recorrido raro

Pisas el embrague y notas que opone más resistencia de la normal, o que el recorrido se ha quedado corto o se comporta de forma extraña. La primera parte del pedal va muy blanda y luego endurece de golpe, por ejemplo.

El origen no siempre está en el disco, ya que puede deberse al sistema hidráulico, al plato de presión o, en coches con cable, a que el cable está dando problemas. No es para entrar en pánico, pero sí para anotarlo y tenerlo presente al negociar o al pedir una revisión.

Las marchas entran con dificultad

Hay marchas que raspan, se resisten o hacen ruido al engranar. A veces el problema está en la caja de cambios o en las varillas del cambio más que en el embrague, pero el síntoma merece atención porque a menudo van de la mano.

Presta atención sobre todo a la marcha atrás y a la primera con el coche parado. Si cuesta meterlas con el motor en marcha y entran sin problema con el motor apagado, es bastante probable que el embrague no esté desembragando del todo.

El embrague agarra muy arriba

Cuando sueltas el pedal poco a poco, el coche empieza a moverse casi al final del recorrido, ya con el pie casi fuera. Un punto de agarre muy alto suele indicar que el disco está desgastado y le queda poco material de fricción.

No es una alarma inmediata por sí sola, ya que cada coche tiene su tacto y conviene compararlo con cómo agarraba antes. Pero combinado con cualquiera de las señales anteriores, refuerza la sospecha de un embrague cansado.

Comprueba el embrague del coche usado tú mismo

No necesitas herramientas ni conocimientos de mecánico para hacer un primer filtro. Con la prueba de conducción y un poco de método puedes salir de dudas en buena medida, igual que puedes verificar que los kilómetros del cuadro son los reales con otras comprobaciones sencillas.

Pide siempre permiso al vendedor para conducir el coche y hazlo con cabeza, en una zona segura y sin maniobras peligrosas. Estas comprobaciones se hacen a baja velocidad y sin riesgo. La idea es escuchar y sentir el coche, no exprimirlo.

Comprueba que no patina en una marcha larga

Esta es la prueba más importante y la que mejor delata un embrague gastado. Circula a baja velocidad en segunda, mete una marcha larga como cuarta o quinta y acelera con fuerza.

Si el coche gana velocidad de forma progresiva y las revoluciones acompañan, el embrague agarra bien. Si las revoluciones se disparan y la velocidad no sube al mismo ritmo, el embrague está patinando y te tocará cambiarlo. Hazlo una sola vez, sin abusar, porque forzar la prueba castiga el embrague.

Fíjate dónde agarra el pedal

Arranca el coche en una zona llana y suelta el embrague despacio mientras prestas atención al punto exacto en el que el coche empieza a moverse.

Un punto de agarre muy arriba, casi con el pie fuera del pedal, apunta a un disco desgastado. Compáralo mentalmente con coches que hayas conducido. Cuanto más alto agarre, más gastado suele estar el disco, aunque conviene confirmarlo con el resto de pruebas.

Pisa el pedal varias veces en punto muerto

Con el motor encendido y el coche en punto muerto, pisa y suelta el pedal del embrague varias veces seguidas mientras prestas atención a lo que oyes.

Un sonido metálico, un chirrido o una especie de carraca al pisar o soltar suele apuntar al cojinete de empuje o al plato de presión. El pedal debería volver solo a su sitio con suavidad, así que un pedal que no regresa bien también es mala señal.

Cala el coche a propósito en llano

En una zona llana y segura, con el coche parado y el motor al ralentí, mete una marcha larga como tercera o cuarta y suelta el embrague de golpe sin acelerar.

Un embrague sano hace que el coche se cale casi al instante, porque transmite toda la fuerza y el motor no puede con la marcha tan larga. Si en lugar de calarse el coche se resiste, vibra o tiende a avanzar a trompicones, el disco resbala y no agarra como debería.

Cuándo conviene una revisión profesional

Las pruebas caseras sirven para sospechar y para descartar los casos más evidentes, pero tienen un límite. La única forma de conocer el estado real del embrague es desmontar parte de la transmisión, y eso no se hace en una prueba de carretera.

Un técnico sabe distinguir un embrague que patina de un disco con aceite por una fuga, revisa el estado del volante bimasa, que es una de las piezas más caras del sistema, y cruza todos los síntomas con el historial y los kilómetros del coche. Si el coche tiene un precio elevado o muchos kilómetros, esa diagnosis se paga sola con lo que te ahorras en una posible reparación o en la negociación.

Una buena revisión también detecta a tiempo los hábitos de conducción que acaban rompiendo el embrague, algo que ayuda a entender por qué un coche con pocos kilómetros puede llevar el disco ya cansado.

Comprobar el embrague antes de comprar es de las mejores inversiones de tiempo que puedes hacer con un coche usado, porque una sola señal a tiempo te ahorra una factura de cuatro cifras o te da margen para negociar. El embrague no es lo único que se desgasta sin avisar, así que merece la pena combinar estas pruebas con otros controles del vehículo.

Si quieres comprar con la tranquilidad de saber exactamente qué llevas entre manos, reserva una revisión completa del coche antes de comprarlo y deja que nuestro equipo te cuente la verdad del vehículo, embrague incluido.

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Sergei Savchak
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