Cómo financiar un coche y qué te piden para aprobarlo

Financiar un coche tiene menos misterio del que parece, y se hace de tres maneras, pedir el dinero a un banco o a una financiera, aceptar la oferta del propio concesionario o irte al renting. Las opciones son las mismas tanto si compras nuevo como de segunda mano, aunque con un usado tengas menos ofertas donde elegir.

Antes de dar el sí, la entidad te mira a ti y también mira el coche, porque un vehículo con muchos años encima o que su dueño todavía está pagando puede complicar la operación por mucha nómina que tengas.

Merece la pena hacer números antes de firmar, porque la entrada que pongas y el plazo que elijas mueven bastante la cuenta final, así que sigue leyendo y llegarás a la firma con la cuenta hecha.

Tienes tres formas de financiar un coche y no dan lo mismo

Cualquiera de ellas te deja el vehículo en la puerta, pero cambia el coste, la rapidez con la que cierras el trato y, sobre todo, quién es el dueño mientras lo pagas.

El préstamo del banco te deja negociar el dinero y el coche por separado

Aquí caben dos préstamos distintos y conviene tenerlos claros, porque el personal o de consumo te da el dinero sin atarlo al coche, mientras que el de automoción solo sirve para comprar el coche y suele quedar ligado a él como garantía.

Con cualquiera de los dos llegas ante el vendedor con el dinero ya concedido, y por eso negocias como si pagaras al contado, con el precio como única discusión. Lo que cueste ese dinero depende de tu perfil, y pesan sobre todo la antigüedad en el empleo y un historial sin impagos.

Un contrato temporal o varias deudas abiertas encarecen la oferta o te recortan el plazo. Además de los bancos hay financieras especializadas en automoción, más flexibles con esos perfiles a cambio de un interés más alto, y webs comparadoras de préstamos que te enseñan varias ofertas en una misma página, aunque el préstamo te lo acabe dando un banco o una financiera.

En el concesionario vas rápido pero atado a su oferta

Todo se firma en el mismo mostrador donde eliges el coche y el propio vendedor tramita la solicitud, aunque el dinero lo pone una financiera, casi siempre la de la propia marca, y esa financiera se queda con la propiedad del coche hasta que pagas la última cuota.

Esa rapidez la pagas con ataduras, las llamadas condiciones vinculadas, que suelen ser el seguro a todo riesgo contratado con ellos, un paquete de mantenimiento o una permanencia mínima, y cada una engorda la factura aunque la cuota parezca baja.

Con las ofertas al cero por ciento pasa algo parecido, porque ese cero suele referirse solo al interés y las comisiones van aparte. Y en las cuotas con pago final, o valor futuro garantizado, una parte del precio se aparca hasta el final del contrato, y ese importe lo pagas de golpe, lo refinancias o lo cancelas devolviendo el coche.

Con el renting pagas el uso del vehículo, no la propiedad

La cuota mensual cubre usar un coche que sigue siendo de la empresa que te lo alquila, y dentro suelen entrar el seguro a todo riesgo, el mantenimiento, los neumáticos, la asistencia en carretera y el impuesto de circulación, así que el gasto del mes queda cerrado de antemano.

Cuando acaba el contrato devuelves el coche y decides si empiezas otro, y esa es la diferencia con el leasing, que nace pensado para quedarte el vehículo mediante una opción de compra final y se dirige sobre todo a empresas y autónomos.

También hay renting de vehículo de ocasión, con cuotas más bajas que las de un coche nuevo y menos modelos donde elegir. Sea nuevo o de ocasión, el contrato fija un máximo de kilómetros al año, y pasarte de ahí se paga aparte al devolverlo.

Criterio

Préstamo del banco

Financiación del concesionario

Renting

Titularidad

Tuya desde el día uno con un préstamo personal, y reservada a la financiera hasta el último pago si es de automoción

Reservada a la financiera hasta el último pago, aunque figures como titular

De la empresa de renting

Coste total

Suele ser el más bajo si tu perfil es bueno

Sube con las vinculaciones y el pago final

El más alto sumando todas las cuotas, aunque incluye muchos gastos

Rapidez de aprobación

Días, con documentación revisada

La más rápida, en el mismo mostrador

Días, con estudio previo

Margen de negociación

Alto, llegas como comprador al contado

Bajo, el precio y el préstamo van juntos

Bajo, la cuota viene cerrada

Gastos incluidos en la cuota

Ninguno, seguro e impuestos aparte

Ninguno salvo lo que vinculen

Seguro, mantenimiento, neumáticos e impuesto

Perfil al que encaja

Quien compara y quiere ser dueño

Quien busca cerrar la compra ya

Quien prefiere gasto fijo y cambiar de coche cada pocos años

Lo que valora la entidad antes de darte el dinero

Quien te presta quiere saber, antes de nada, si vas a poder pagar las cuotas sin ahogarte, y por eso mira cuánto ganas y desde cuándo, la deuda que ya arrastras y que no figures en un fichero de impagados como ASNEF, uno de los motivos de rechazo más habituales. Estos son los requisitos y el papel que demuestra cada uno.

  • Mayoría de edad y residencia en España, con el DNI o el NIE en vigor y un domicilio en el país.

  • Ingresos demostrables, con las últimas nóminas y el contrato de trabajo.

  • Estabilidad laboral, con el informe de vida laboral actualizado.

  • Cómo llevas la cuenta del día a día, con los extractos de los últimos meses.

Si eres autónomo, el criterio es el mismo pero cambia el papeleo, y en vez de nóminas te piden la renta, los modelos trimestrales y el recibo de autónomos. Y cuando los ingresos no llegan, la entidad te pedirá que alguien firme contigo, como avalista, que responde si tú fallas, o como cotitular, que paga el préstamo contigo.

La entidad calcula entonces tu capacidad de pago y suele aceptar que tus cuotas no pasen del 35 o el 40 % de tus ingresos netos, así que con 1.600 € al mes el tope ronda los 560 € menos lo que ya pagas de otros préstamos. Un simulador online responde al momento, pero la aprobación firme tarda unos días, cuando alguien revisa los papeles.

La antigüedad y las cargas del vehículo pueden tumbar la operación

Cuando el préstamo es finalista, el coche entra en la operación como garantía y la entidad quiere saber qué valdría si tuviera que venderlo. Cada una fija su propio límite de antigüedad y no siempre lo publica, así que pregúntalo antes de encariñarte con un coche concreto.

Ese límite va de la mano del plazo, y un coche que ya tiene siete años y se financia a siete más llega al último recibo con catorce encima, cuando vale muy poco. Un kilometraje alto juega en tu contra por la misma razón.

Toca comprobar si tiene cargas con la señal aún en el bolsillo, y la nota simple es la que destapa una reserva de dominio, que avisa de que el coche se está pagando, o un embargo, que lo deja respondiendo por una deuda. Mientras esa anotación siga ahí, la DGT no deja ponerlo a tu nombre y pocas entidades quieren financiarlo.

La carga se levanta de dos maneras, o el vendedor pide a su financiera la carta de cancelación, o la subrogas tú, que es hacerte cargo de lo que falta por pagar. Si te deniegan la operación por el coche, te queda el préstamo personal, que no lo mira, y si es por tu perfil, la salida es poner una entrada mayor.

La entrada, el plazo y los intereses deciden lo que acabas pagando

La cuota mensual es lo primero que te dicen y lo que menos información te da, porque el coste total suma todas las cuotas más la comisión de apertura, la de estudio si la hay y los seguros que se contratan pegados al préstamo.

Para comparar dos ofertas, el número que sirve es la Tasa Anual Equivalente (TAE). El TIN, el tipo de interés nominal, es solo el precio que cobra la entidad por prestarte el dinero, mientras que la TAE añade las comisiones y los gastos con una fórmula igual para todos.

La entrada es lo que más mueve la cuota, y se ve claro con un ejemplo, ya que con 12.000 € a cuatro años al 8 % pagas 292,96 € al mes, mientras que si adelantas 3.000 € y financias solo 9.000, la cuota se queda en 219,72 €. Te ahorras algo más de 500 € de intereses, aunque te quedes sin esos 3.000 € de colchón justo al comprar.

Alargar el plazo baja la cuota pero sube el total, y con esos mismos 12.000 € al 8 %, pasar de cuatro a siete años deja la cuota en 187,03 €, unos 106 € menos cada mes. A cambio, el total pagado sube de 14.062,08 € a 15.710,52 €.

Comprar a un particular te deja sin la financiación del vendedor

Sin una empresa al otro lado del trato, dos de las tres vías se caen, ya que la oferta del concesionario y el renting los monta siempre un profesional con su propia financiera detrás. Lo que queda es el préstamo, y lo habitual es el personal, porque el de automoción se complica sin una factura de compra de por medio.

El dinero entra en tu cuenta y desde ahí sale hacia el vendedor, y aunque el préstamo personal no tome el coche como garantía, la entidad suele pedirte que justifiques en qué lo gastas, y entre particulares ese papel es el contrato de compraventa ya firmado.

Del coche te reclamará también el permiso de circulación, la ficha técnica con la ITV al día y el informe de la DGT, y en el permiso puedes comprobar que titular y vendedor son la misma persona. Con el pago, la regla es que quede rastro y se haga con el coche delante, y en las formas seguras de pagar un coche usado tienes cada opción.

Con todo esto claro, la vía que te encaja depende más de tu situación que del cartel de la oferta. Para decidir, compara por la TAE, suma las vinculaciones que traiga cada opción y cuadra el plazo con los años que le quedan al coche.

Queda una cosa que ninguna simulación te resuelve, y es cómo está el coche que vas a pagar durante años. Así que, en vez de comprometerte a ciegas, pide una revisión del coche de segunda mano que te gusta y firma sabiendo lo que compras.

Antes de comprarlo, comprueba si tiene truco

Es un checklist gratis que, en 5 minutos y sin saber de mecánica, te dice si el kilometraje, la documentación o la historia del coche no cuadran.

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Adrián López de las Heras
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