Garantía de un coche de segunda mano. Todo lo que debes saber

Cuando compras un coche usado, la garantía es lo que te cubre si el vehículo sale con un fallo que ya venía de antes. Y todo depende de quién te lo vende. Si lo compras a un profesional, tienes garantía legal mínima de 1 año desde la entrega. Si lo compras a un particular, no hay garantía comercial, pero respondes por vicios ocultos durante 6 meses.

A continuación te contamos qué cubre realmente esa garantía, cómo actuar si el coche empieza a dar problemas y cuándo merece la pena contratar una garantía extendida.

Qué garantía tiene un coche de segunda mano por ley

Desde el 1 de enero de 2022, la ley de consumidores actual cambió los plazos de garantía que había hasta entonces. La normativa, conocida como Real Decreto-ley 7/2021, amplió la cobertura del comprador y endureció lo que tiene que demostrar el vendedor.

Tus derechos dependen por completo del tipo de vendedor. No es lo mismo comprar en un concesionario que comprarle el coche al vecino de tu primo.

Si compras a un profesional o concesionario

Si el vendedor es un profesional, ya sea concesionario, compraventa o taller que vende coches, el plazo mínimo de garantía legal en coches de segunda mano es de 1 año desde la entrega del vehículo. Es lo más habitual en el mercado. Los 3 años de garantía legal que marca la ley general se aplican a coches nuevos, no a los usados.


Durante ese año, la ley presume que cualquier defecto que aparezca ya existía en el momento de la entrega. Es el vendedor quien tiene que demostrar lo contrario, no tú.

Y ojo, el vendedor profesional no puede excluir la garantía legal ni pedirte que renuncies a ella. Cualquier cláusula en ese sentido es nula, aunque la hayas firmado.

Si compras a un particular

Cuando el coche te lo vende un particular, no hay garantía comercial obligatoria. Lo que sí tienes es la protección del Código Civil frente a vicios ocultos, regulada en los artículos 1484 a 1490. El plazo para reclamar es de 6 meses desde la entrega del coche.

Un vicio oculto es un defecto grave que ya existía antes de la compra, que no era visible a simple vista y que afecta al uso normal del vehículo. Si durante esos seis meses descubres algo así, puedes echarte atrás y recuperar tu dinero, o pedir una rebaja del precio proporcional al defecto.

El inconveniente principal es la carga de la prueba. Tú eres quien tiene que demostrar que el fallo existía antes de la venta y que el vendedor lo conocía u ocultaba, lo que suele exigir un informe pericial independiente. Por eso, antes de firmar, deja todo por escrito sobre el estado del coche y consulta cómo hacer la transferencia de un coche entre particulares para formalizar la compraventa correctamente.

Si el coche aún conserva la garantía de fabricante

Antes de comprar, comprueba si al coche le queda garantía de fabricante. Algunas marcas, como Kia, Hyundai, Toyota o MG, ofrecen garantías de hasta 7 años, y en muchos casos esa cobertura se mantiene aunque el coche cambie de propietario. Si el vehículo todavía está dentro de ese plazo, tienes una protección extra que se suma a la garantía legal y suele cubrir averías mecánicas y eléctricas en condiciones bastante amplias.

Pídele al vendedor la documentación de la garantía de fabricante y revisa qué cubre, qué exclusiones tiene y si exige pasar las revisiones en la red oficial para mantenerla activa.

Qué cubre y qué no la garantía de un coche de segunda mano

La garantía legal cubre lo que la ley llama «falta de conformidad». Es decir, cualquier defecto que impida que el coche funcione como cabría esperar de un vehículo en ese estado, según su antigüedad, kilometraje y precio.

Lo que sí entra dentro de la garantía

Entran los fallos mecánicos, eléctricos y estructurales que ya existían en el momento de la entrega, aunque se manifiesten más tarde. Algunos ejemplos habituales.

  • Averías en el motor, caja de cambios o sistema de transmisión.
  • Fallos en frenos, dirección o suspensión que no vienen del uso normal.
  • Problemas eléctricos o electrónicos de serie.
  • Defectos en la carrocería no declarados, como reparaciones mal hechas u óxido estructural.
  • Fugas de aceite o refrigerante por juntas o retenes defectuosos.
  • Kilometraje manipulado, que se considera directamente falta de conformidad.

Lo que queda fuera y suele dar disgustos

Todo lo relacionado con el desgaste normal y el mantenimiento queda fuera, y aquí es donde muchos compradores se llevan el susto. La garantía no cubre lo siguiente.

  • Neumáticos, pastillas y discos de freno, ni batería.
  • Embragues y volantes bimasa cuando el vendedor alega uso del comprador.
  • Correas auxiliares y de distribución cuarteadas que aún no se han roto.
  • Aceite, filtros y líquidos de mantenimiento.
  • Averías que aparecen por uso inadecuado o negligente.
  • Daños posteriores a la compra.

En la práctica, muchas garantías comerciales de bajo coste, las que suelen contratar las compraventas por unos 200-400 €, solo cubren averías catastróficas del motor y excluyen casi todo lo demás por cláusulas de kilometraje o desgaste. ¡No te la cuelen! Nos hemos encontrado con coches vendidos con más de 200.000 km cuyas pólizas dejaban fuera cualquier reparación a partir de los 150.000.

Antes de comprar, merece la pena comprobar el estado real del vehículo. Un informe CARFAX te muestra el historial conocido del coche, y una revisión técnica previa te evita encontrarte el turbo fundido cuando ya has pagado.

Cómo reclamar si aparece una avería

Si el coche empieza a fallar dentro del plazo de garantía, el procedimiento tiene un orden concreto. Saltártelo puede complicarte la reclamación más adelante.

Avisa al vendedor cuanto antes y por escrito

En cuanto detectes la avería, comunícaselo al vendedor por un medio que deje constancia. Sirven el correo electrónico, el burofax o la carta certificada. Describe el fallo, indica cuándo apareció y pide una solución. No lleves el coche a tu mecánico de confianza sin avisar antes, porque podrían alegar que una reparación no autorizada rompe la garantía.

Reúne toda la documentación

Necesitas el contrato de compraventa, la factura del coche, el permiso de circulación, la ficha técnica y cualquier comunicación previa con el vendedor. Si consultaste el historial del vehículo antes de comprar, guárdalo también.

Si el caso va a más, añade un informe pericial independiente. Un perito mecánico certifica que el fallo existía antes de la venta y es la prueba más sólida que puedes aportar ante el vendedor o ante un juez.

Pide la solución que te corresponde

Con un vendedor profesional, la ley establece una jerarquía. Puedes pedir primero la reparación o la sustitución del coche por otro equivalente, y si la reparación no es posible, tarda demasiado o no resuelve el problema, puedes reclamar una rebaja del precio o la resolución del contrato, con devolución de lo pagado. Todos los gastos de piezas, mano de obra y transporte corren a cargo del vendedor.

Entre particulares, las opciones habituales son la rebaja del precio o la resolución del contrato, con devolución del importe.

Si el vendedor se niega a cubrir la avería

Tienes varias vías antes de llegar al juzgado. Puedes presentar una reclamación en la Junta Arbitral de Consumo de tu comunidad autónoma, acudir a una asociación de consumidores como la OCU o recurrir a un abogado especializado en consumo. La vía judicial queda como último recurso cuando el resto no ha funcionado.

Y actúa rápido. Aunque los plazos de garantía son largos, cuanto más tiempo pase entre la avería y la reclamación, más difícil resulta demostrar que el defecto era anterior a la compra.

Cuándo merece la pena una garantía extendida

Conviene tener clara la diferencia entre los dos tipos de garantía que pueden aplicar a un coche de segunda mano. La garantía legal es la que te da la ley y a la que no puedes renunciar. Cubre defectos de fabricación o vicios ocultos que ya existían en el momento de la compra y que no se detectaron ni se te comunicaron antes de firmar.

La garantía comercial o mecánica es un producto adicional que ofrecen muchos concesionarios, compraventas y aseguradoras por un precio extra. Extiende la cobertura más allá de la garantía legal, ya sea ampliando el plazo o incluyendo averías y servicios que la legal no cubre. No es obligatoria y la contratas si te compensa según el estado y la edad del coche.

Una garantía extendida te puede salir a cuenta si procede de un concesionario oficial con cobertura amplia, del tipo que incluye asistencia en carretera, sustitución de componentes vitales y coche de sustitución. Suele tener sentido en vehículos con cierta edad o muchos kilómetros, donde la probabilidad de una avería grave es mayor.

Las garantías extendidas de marca cubren caja de cambios, turbo, inyección y electrónica en condiciones más amplias que las pólizas baratas de compraventa.

Qué exclusiones revisar antes de firmar

Incluso las buenas garantías tienen límites. Antes de contratar ninguna, revisa estos puntos.

  • Límite de kilometraje. Muchas pólizas excluyen vehículos por encima de cierto umbral.
  • Elementos de desgaste como frenos, embrague, neumáticos y batería suelen quedar fuera.
  • Obligación de pasar las revisiones en la red oficial. Si las haces en un taller externo, algunas pólizas se invalidan automáticamente.
  • Franquicia por intervención. Algunas pólizas cobran una parte fija por cada avería reclamada.
  • Manipulación del kilometraje. Si aparece más adelante, la garantía se cae y reclamar resulta casi imposible.

Por experiencia, una revisión técnica antes de comprar rinde mucho más que pagar una garantía cara sobre un coche con problemas, porque si el coche está bien de origen la legal te suele bastar, y si está mal ninguna garantía compensa lo que vas a gastar después.

Errores típicos al confiar en la garantía

Hay tres patrones que vemos una y otra vez en compradores que acaban con la reclamación atascada.

Confiar a ciegas en el concesionario oficial

Se asume que el coche está impecable y que cualquier avería se cubrirá sin problema, y luego la realidad es que el vendedor se desentiende alegando elementos de desgaste o consecuencias del uso, incluso en vehículos con pocos kilómetros.

Un caso reciente. Una familia compró una Mercedes Vito en un concesionario de Sevilla. Tras 800 km, el turbo reventó. Cobraron más de 3.000 € por la reparación en el servicio oficial Mercedes y, 20 km después de salir del taller, el motor gripó por completo. La furgoneta acabó abandonada en una parcela y nadie quiso hacerse cargo de la pérdida total.

Firmar sin leer la letra pequeña

Muchos contratos incluyen cláusulas que limitan la reclamación, obligan a pasar todas las revisiones en la red oficial o hasta dan por aceptado un kilometraje modificado. Una cláusula incumplida es la excusa perfecta para no cubrir una reparación cara.

Pensar que entre particulares hay garantía total

No la hay. Solo respondes por vicios ocultos durante 6 meses, y demostrar que el fallo ya existía antes de la venta es lento y costoso. Si compras a un particular, tu mejor garantía es llegar al contrato con el coche revisado.

La garantía de un coche de segunda mano te protege frente a fallos que ya venían de fábrica, pero conviene conocer sus límites antes de firmar. Los plazos cambian según el vendedor, las exclusiones son amplias y la carga de la prueba casi siempre recae sobre ti.

Si estás a punto de comprar, lo más útil es conocer el estado real del coche antes de firmar. Reserva una revisión pre-compra con NeedCarHelp y recibirás un informe técnico detallado con mecánica, electrónica, carrocería, verificación de kilometraje y prueba de conducción. Mejor detectar las averías antes de pagar que pelearte con una garantía después.

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Adrián López de las Heras
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