Mercedes Clase G de segunda mano. Qué versión elegir

Para la mayoría de compradores, la versión más recomendable del Mercedes Clase G de segunda mano es la G 350 d diésel, porque reúne el equilibrio más sensato entre potencia de sobra, un consumo asumible a diario y la oferta más amplia del mercado de ocasión.

Aun así, la mejor versión depende del uso que le vayas a dar, y por encima del motor que elijas, lo que decide si aciertas es el estado real y el historial de esa unidad concreta. Lo vemos versión por versión, con precios orientativos y lo que conviene revisar antes de comprar.

Mercedes G 350 d, el diésel que sale más a cuenta

Mercedes-Benz G 350 d W463 negro en tres cuartos frontal, con parrilla de tres láminas horizontales y llantas AMG

Por qué es la más recomendable

Monta un seis cilindros diésel de 2,9 litros con 286 CV y par de sobra para mover sus más de dos toneladas con soltura, dentro y fuera del asfalto. Frente a los V8 de gasolina gastas menos en combustible e impuestos, y su mecánica envejece bien con un buen mantenimiento. Además, suele ser la versión con más oferta en el mercado de ocasión, así que puedes comparar unidades, cruzar historiales y negociar con margen.

Para quién encaja

Le va como anillo al dedo a quien quiere el Clase G como coche de uso real, con kilómetros de carretera, algún viaje largo y salidas ocasionales al campo o a la nieve. Si buscas presencia y capacidad todoterreno sin que el surtidor te arruine el mes, esta es la opción más sensata para un comprador que va a usar el coche, no solo a lucirlo.

Precio orientativo en el mercado español

En usado, el G 350 d suele moverse entre unos 60.000 y 90.000 euros según año y kilómetros. Las unidades del W463 más reciente, de 2019 en adelante, tiran hacia la parte alta, mientras que ejemplares anteriores pueden quedarse por debajo. Lo que más mueve el precio arriba o abajo es el kilometraje, el equipamiento AMG Line y un historial de mantenimiento completo en la red oficial.

Qué revisar en esta versión

El punto flaco de estos diésel está en la admisión y el escape. Una pérdida de potencia en un motor diésel suele delatar la válvula EGR, la que recircula los gases, el turbo o la carbonilla, típico de coches con mucho trayecto urbano corto. Ese mismo uso castiga el filtro antipartículas, así que comprueba que regenera bien. En la prueba de conducción, cualquier tirón, humo o falta de respuesta al acelerar merece una revisión a fondo antes de cerrar el trato.

Otras versiones del Clase G que también valen la pena

No todo el mundo busca lo mismo, y el Clase G tiene versiones para quien quiere más par, más músculo o directamente el tope de gama. Si todavía estás decidiendo entre este y otros todoterreno de segunda mano, comparar alternativas ayuda a poner cada precio en contexto.

Mercedes G 400 d, el diésel con más músculo desde 2019

Mercedes-Benz G 400 d verde parado en montaña, tres cuartos frontal, parrilla de tres láminas horizontales

Por qué destaca

Comparte bloque diésel con el G 350 d pero sube la entrega hasta unos 330 CV y alrededor de 700 Nm de par, lo que se traduce en más empuje en adelantamientos y remolcando. Siempre fue una versión menos común que el 350 d, así que verás bastantes menos unidades a la venta.

Para quién encaja

Pensado para quien hace muchos kilómetros con el coche cargado o arrastrando remolque y quiere el extra de fuerza sin renunciar a la eficiencia del gasóleo. Si tu uso mezcla carretera exigente y algo de todoterreno serio, este motor te da una reserva de potencia que agradecerás en cuanto lo pidas.

Precio orientativo en el mercado español

Al ser una versión más buscada y menos abundante, ronda los 85.000 a 115.000 euros en ejemplares en buen estado. La escasez de oferta sostiene bastante bien su valor, así que no esperes grandes rebajas respecto al 350 d equivalente.

Qué revisar en esta versión

Al entregar más par, conviene fijarse en el estado de la transmisión y de los soportes del motor, además de los mismos puntos diésel del 350 d. Pide el historial de cambios de aceite y filtros, y desconfía de un coche con muchos kilómetros y facturas incompletas, porque este motor pide un mantenimiento riguroso para llegar sano a los años.

Mercedes G 500, el V8 de gasolina equilibrado desde 2019

Mercedes-Benz G 500 gris en tres cuartos frontal al atardecer, con parrilla de tres láminas

Por qué destaca

Aquí entra en juego el V8 de 4,0 litros biturbo de gasolina con 422 CV y una suavidad de marcha que el diésel no alcanza. Es la elección de quien quiere el carácter y el sonido de un ocho cilindros sin llegar al extremo de la variante AMG.

Para quién encaja

Encaja con quien prioriza refinamiento y prestaciones por encima del gasto en combustible, y hace un kilometraje moderado. Si el coche va a ser más capricho que herramienta de trabajo, el G 500 ofrece casi todo el espectáculo del V8 por bastante menos dinero que un G 63.

Precio orientativo en el mercado español

Su horquilla es amplia, y suele situarse entre unos 90.000 y 150.000 euros según el año y el equipamiento. Las series especiales y los acabados más exclusivos empujan el precio hacia arriba con facilidad.

Qué revisar en esta versión

Vigila el consumo real, que ronda los 13 o 14 litros a los cien y se dispara con conducción alegre. Revisa el estado de la distribución y busca cualquier fuga en el V8, y presta atención a un historial de uso deportivo continuado, porque el desgaste de un coche exprimido no siempre salta a la vista en el salpicadero.

Mercedes-AMG G 63, el V8 AMG de 585 CV desde 2019

Mercedes-AMG G 63 W463 blanco en tres cuartos frontal, con parrilla Panamericana de láminas verticales

Por qué destaca

Es el Clase G más deseado y también el más exigente con el bolsillo. Su V8 4,0 biturbo firmado por AMG entrega 585 CV que mueven este todoterreno de dos toneladas y media como si pesara la mitad. Prestaciones de deportivo con carrocería de tanque.

Para quién encaja

Va dirigido a quien busca exclusividad y prestaciones sin mirar el gasto, y valora el G 63 tanto por lo que corre como por lo que representa. Si lo tuyo es el coche como objeto de deseo y puedes asumir su mantenimiento, ninguna otra versión transmite lo que transmite este AMG.

Precio orientativo en el mercado español

Es el más caro con diferencia. Parte de unos 130.000 euros y supera con holgura los 200.000 en unidades recientes y poco rodadas. Su fuerte demanda hace que conserve el valor mejor que casi cualquier rival directo.

Qué revisar en esta versión

Aquí el maltrato es el enemigo. Busca señales de uso severo como neumáticos muy gastados de forma irregular, frenos al límite o indicios de tandas de circuito y aceleraciones constantes. Comprueba si el coche lleva mapeos o modificaciones que puedan afectar a la garantía y a la fiabilidad, y recuerda que cada revisión y cada juego de neumáticos de un G 63 cuesta lo suyo.

Para verlo todo de un vistazo, esta tabla resume las cuatro versiones y para quién va mejor cada una.

Versión

Combustible

Potencia aprox.

Consumo orientativo

Precio en usado

Para quién encaja

G 350 d

Diésel

286 CV

~10 l/100 km

60.000 a 90.000 €

Uso diario y viajes, la compra más equilibrada

G 400 d

Diésel

330 CV

~11 l/100 km

85.000 a 115.000 €

Muchos km cargado o con remolque

G 500

Gasolina V8

422 CV

~13-14 l/100 km

90.000 a 150.000 €

Refinamiento y V8 sin llegar al AMG

AMG G 63

Gasolina V8

585 CV

~15 l/100 km

Desde 130.000 €

Exclusividad y prestaciones al máximo

Lo que conviene mirar antes de comprar un Mercedes Clase G de segunda mano

Elegir la versión sobre el papel es la parte fácil. El acierto final depende del estado real de la unidad que tienes delante, y en un coche tan caro de mantener como este, un descuido sale muy caro. Estos son los puntos donde más te juegas.

Historial de mantenimiento y facturas al día

Un Clase G sano llega con su libro de mantenimiento sellado y facturas que cuadran con los kilómetros. Antes de ir a verlo, puedes consultar los datos del coche por su matrícula para cruzar fecha de matriculación, versión y posibles incidencias. Un historial con lagunas o saltos largos entre revisiones es la primera señal para desconfiar, porque en esta mecánica saltarse mantenimientos se paga en averías.

Kilometraje real y sin manipular

Por su alto valor, el Clase G es un objetivo goloso para el cuentakilómetros trucado. Un volante desgastado, unos pedales pulidos o un asiento hundido en un coche que aparenta pocos kilómetros son señales que ayudan a detectar un kilometraje manipulado. Contrasta siempre la lectura del cuadro con las anotaciones de cada paso por taller, porque un kilometraje que no encaja con el desgaste real puede esconder miles de euros de diferencia en el precio.

Óxido y estado de la carrocería y los bajos

El Clase G nace como todoterreno puro, con chasis de largueros, y ahí es donde el óxido hace más daño. Métete debajo y revisa bajos, travesaños y puntos de soldadura, sobre todo en coches que hayan pisado barro, playa o carreteras con sal. Mira también los marcos de puertas y el portón trasero. La corrosión estructural en los bajos es de las averías más caras de corregir y motivo suficiente para dejar pasar una unidad.

Estado de las cajas de transferencia y la reductora

El sistema todoterreno del Clase G, con reductora, la marcha extra corta para el campo, y tres bloqueos de diferencial, es una joya que hay que probar. Si el vendedor lo permite, activa los bloqueos y la marcha corta, y atento a ruidos metálicos, vibraciones o testigos que no se apagan. Un tacto extraño al engranar o una holgura en la transmisión delatan un sistema todoterreno tocado, así que no lo des por bueno solo porque ande bien en asfalto.

Un precio muy por debajo de mercado

Cuando un Clase G aparece bastante más barato que el resto, casi nunca es una ganga. Detrás suele haber un historial dudoso, un siniestro mal reparado, kilómetros manipulados o problemas mecánicos que el vendedor conoce y calla. Un precio demasiado atractivo es la mayor señal de alarma de todas y motivo para revisar el coche con lupa antes de dar un solo paso.

Comprar bien un Clase G de segunda mano tiene premio, porque es un modelo que conserva su valor como pocos, pero sigue siendo una compra cara donde el margen de error es pequeño. Más allá de si eliges el equilibrado G 350 d, el musculoso G 400 d o el espectacular G 63, lo que separa un acierto de un disgusto es el estado y el historial de la unidad concreta.

Si ya le has echado el ojo a un Clase G y quieres asegurarte de lo que compras, reserva una inspección técnica del coche antes de comprarlo y nuestros técnicos lo examinan a fondo antes de que pongas el dinero.

Imagen de Adrián López de las Heras
Adrián López de las Heras
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