Un peritaje precompra es la inspección técnica que un profesional le hace a un coche de segunda mano cuando aún estás decidiendo si comprarlo. Te dice en qué estado real está el vehículo y si el precio que piden encaja, para que decidas con datos y no con la palabra del vendedor.
La palabra peritaje se usa para varias cosas, pero aquí nos centramos en el que necesitas antes de comprar. Sigue leyendo para ver qué revisa y cuándo te conviene pedirlo.
Qué es un peritaje precompra y para qué sirve
Es una inspección a fondo que hace un técnico especializado en revisar coches de segunda mano. Repasa el vehículo por dentro y por fuera, prueba cómo se comporta y te entrega un informe con todo lo que encuentra. Ese informe es tu mejor respaldo antes de pagar, porque deja por escrito el estado del coche y sus posibles fallos.
La diferencia con mirar el coche por tu cuenta es enorme cuando no tienes conocimientos mecánicos. Un golpe bien disimulado, un kilometraje manipulado o un fallo que solo aparece al arrancar el coche en frío se le escapan a cualquiera sin experiencia ni equipo. El técnico detecta lo que a ti se te pasa y lo pone por escrito, justo lo que necesitas para decidir o para negociar.
Conviene no confundirlo con otros peritajes que suenan parecido. El de siniestros lo encarga la aseguradora para valorar los daños tras un accidente, y el peritaje pericial es un informe con validez legal para reclamar cuando ya hay un problema o un pleito de por medio. Ninguno de los dos te sirve cuando lo que quieres es saber si comprar o no un coche.
Todo lo que mira el técnico en un vehículo de ocasión
Un buen peritaje mecánico va mucho más allá de dar una vuelta al coche y arrancarlo, porque el técnico repasa varias áreas y cada una tiene sus trampas típicas. Estas son las que más te conviene vigilar.
El motor esconde las averías más caras
Es donde más dinero te juegas. Aquí el técnico busca fugas de aceite, ruidos extraños, holguras en la dirección o señales de que el embrague y la caja de cambios están gastados. Son fallos que el día de la compra pasan desapercibidos, y una reparación del motor se puede ir a varios miles de euros.
El equipo de diagnosis lee lo que el salpicadero oculta
La diagnosis es una conexión al ordenador del coche, la centralita, que guarda avisos que el salpicadero no siempre muestra. Con ella el técnico detecta fallos electrónicos, testigos borrados a propósito o averías que alguien ha reseteado para que no salten durante la prueba.
La carrocería delata los golpes mal reparados
Diferencias de tono en la pintura, tornillos manipulados, huecos entre piezas que no encajan o soldaduras que no vienen de fábrica apuntan a un golpe serio reparado con prisas. Un accidente mal reparado compromete la seguridad, aunque el coche tenga buen aspecto por fuera.
El cuentakilómetros no siempre dice la verdad
Manipular los kilómetros sigue siendo una de las trampas más frecuentes. Para detectar los kilómetros reales de un coche el técnico cruza lo que marca el cuadro con el desgaste del volante, los pedales y el asiento, y con el historial del vehículo. Un volante pulido o unos pedales gastados en un coche que dice tener 60.000 km son una señal difícil de disimular.
La documentación destapa cargas y deudas ocultas
Un coche puede arrastrar problemas que no se ven al abrir el capó. El técnico revisa la ficha técnica, el permiso de circulación y el número de bastidor, el código que identifica al vehículo, para confirmar que todo corresponde. Aquí también toca comprobar si el coche tiene cargas o deudas pendientes, porque una deuda del coche pasa a ser tuya en cuanto firmas, no del vendedor.
La prueba en carretera destapa los fallos que solo salen al volante
Hay problemas que solo dan la cara con el coche en marcha. Al volante, el técnico nota tirones, vibraciones, ruidos de rodamientos o una caja que engrana mal, cosas que con el coche parado no se detectan. Por eso ninguna revisión seria se salta la prueba de conducción.
Te compensa si estás en alguno de estos casos
El peritaje no renta lo mismo en todas las compras. Depende mucho del tipo de coche y de cómo sea la operación, y estos son los casos en los que más te va a compensar.
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Coches caros o con muchos kilómetros, donde una avería oculta se traduce en una reparación cara.
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Vehículos que llegan de otra provincia y solo puedes ver el día de la compra.
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Compraventas con un particular desconocido o con un precio sospechosamente bueno.
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Compradores sin conocimientos mecánicos que buscan argumentos técnicos para negociar.
En coches muy baratos la revisión puede llevarse una parte importante del precio. Aun así, muchas veces compensa igual, porque un susto en la carretera, una reparación grande o tener que reclamar después suelen costar bastante más que la propia revisión.
A quién se lo encargas y qué te va a costar
Un mecánico de barrio te dará una opinión rápida y barata, muchas veces sin informe escrito ni diagnosis electrónica, mientras que una empresa especializada en revisiones precompra va más a fondo, con equipo de diagnosis, prueba en carretera e informe detallado. Cada opción te da un nivel de revisión distinto, y la diferencia se nota cuando aparece un problema serio.
La imparcialidad pesa tanto como la profundidad de la revisión. Si quien mira el coche tiene algún interés en que la venta salga adelante, su opinión pierde valor, así que te interesa un técnico independiente del comprador y del vendedor. Es uno de los puntos a mirar al elegir dónde llevarlo a revisar con garantías.
El precio depende sobre todo de la profundidad de la revisión, de la zona y de si incluye desplazamiento a domicilio, diagnosis y prueba en carretera. Una ojeada básica cuesta mucho menos que un peritaje completo con informe, pero también te dice mucho menos. Para hacerte una idea orientativa puedes mirar cuánto cuesta una revisión precompra, aunque lo suyo es pedir presupuesto para tu caso.
Lo que conviene tener en cuenta antes de pedirlo
Hay cuatro cosas que conviene tener claras para sacarle todo el partido al peritaje y evitar malentendidos.
Pídelo antes de dar la señal
El momento de peritar es antes de entregar dinero, aunque sea una señal. Si detectas un problema serio cuando ya has adelantado una cantidad, recuperarla puede convertirse en un problema. Con el informe en la mano decides con margen y sin presión encima.
Ten claro qué te cuenta el informe y qué no
Un peritaje te dice cómo está el coche hoy, con los fallos que tiene en el momento de la revisión. El informe es una foto fiel del estado actual del coche, muy útil para decidir, aunque es un diagnóstico del presente, no una garantía a futuro.
Usa el informe para negociar el precio
Un informe con pegas no tiene por qué hacerte renunciar a la compra. Muchas veces es tu mejor argumento para bajar el precio, porque si el técnico ve unos neumáticos gastados o una correa de distribución a punto de tocar, tienes cifras concretas con las que pedir un descuento. Con esos datos encima de la mesa, el peritaje se acaba pagando solo.
Avisa al vendedor de que llevas a un técnico
Un particular honrado no pondrá ninguna pega si le dices que vas a llevar a alguien a revisar el coche. Si se niega en redondo a una revisión, ya tienes tu primera señal de alarma sobre lo que puede estar escondiendo.
Un peritaje precompra es una de las inversiones más rentables al hacerte con un coche de segunda mano. Por poco dinero sabes en qué estado está el vehículo, ganas argumentos para negociar y te libras de heredar los problemas de otro.
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